Una de las impresiones que me ha dejado este nuevo año es la preocupación de la industria editorial por lo que puede representar la crisis financiera impulsada por la aparición de nuevas pirámides financieras, la incapacidad de pago que presentan los grandes colosos y, por supuesto, la desaceleración provocada, a mi modo de ver, por la falta de crédito de consumo en los norteamericanos.
Es probable que con la aparición ya en pleno del nuevo presidente estadounidense Barack Obama, el sector financiero mundial se tranquilice o se siga mostrando temeroso para invertir y prestar dinero.